jueves, 8 de octubre de 2009

Un Amante...

Tal vez la palabra en si suene fuerte, pero nunca habría comprendido el contexto en si o mas bien no me había puesto a pensar que éste es el que tú le das, lo que escribo tiene un por qué, de tantos correos que llegan a mi dirección me encontré uno de la Doctora Corazón el título Un amante... interesante y dada mi curiosidad lo lei para aprender la palabra tiene diferentes significados.

Muchas personas tienen un amante y otras quisieran tenerlo... Y también están las que no lo tienen, o las que lo tenían y lo perdieron. Y son generalmente estas dos últimas, las que llegan al consultorio de la Doctora Corazón para decirle que están tristes o que tienen distintos síntomas como insomnio, falta de voluntad, pesimismo, crisis de llanto o los más diversos dolores.
Le cuentan que sus vidas transcurren de manera monótona y sin expectativas, que trabajan nada más que para subsistir y que no saben en que ocupar su tiempo libre. En fin, palabras más, palabras menos, están verdaderamente desesperanzadas. Antes de todo esto ya habían visitado otros consultorios en los que recibieron la condolencia de un diagnostico seguro: Depresión y la infalible receta del antidepresivo.
Entonces, después de que las escucha atentamente, les dice que no necesitan un antidepresivo; que lo que realmente necesitan, es un amante! Es increíble ver la expresión de sus ojos cuando escuchan el veredicto. Están las que piensan: Como es posible que un profesional te despache alegremente con una sugerencia tan poco científica! Y también están las que escandalizadas se despiden y no vuelven nunca mas. A las que deciden quedarse y no salen espantadas por el consejo, les da la siguiente definición:

Amante es: Lo que nos apasiona. Lo que ocupa nuestro pensamiento antes de quedarnos dormidos y es también quien a veces, no nos deja dormir. Nuestro amante es lo que nos vuelve distraídos frente al entorno. Lo que nos deja saber que la vida tiene motivación y sentido. A veces a nuestro amante lo encontramos en nuestra pareja, en otros casos en alguien que no es nuestra pareja. También solemos hallarlo en la investigación científica, en la literatura, en la música, en la política, en el deporte, en el trabajo cuando es vocacional, en la necesidad de trascender espiritualmente, en la amistad, en la buena mesa, en el estudio, o en el obsesivo placer de un hobby.

En fin, es alguien o algo que nos pone de novio con la vida y nos aparta del triste destino de durar. ¿Y que es durar? Durar es tener miedo a vivir. Es dedicarse a espiar como viven los demás, es tomarse la presión, deambular por consultorios médicos, tomar remedios multicolores, alejarse de las gratificaciones, observar con decepción cada nueva arruga que nos devuelve el espejo, cuidarnos del frío, del calor, de la humedad, del sol y de la lluvia. Durar es postergar la posibilidad de disfrutar hoy, esgrimiendo el incierto y frágil razonamiento de que quizás podamos hacerlo mañana.

La Doctora Corazón terminó este relato con una sugerencia; mas que una sugerencia; una suplica: Por favor no te empeñes en durar, búscate un amante, se tu también un amante y un protagonista... de la vida. Piensa que lo trágico no es morir, al fin y al cabo la muerte tiene buena memoria y nunca se olvida de nadie. Lo trágico, es no animarse a vivir; mientras tanto y sin dudar, búscate un amante...

Sin más me puse a buscar a mi amante, el primero que llegó y que me llenó de alegría fue el tenis, así que me compré mi raqueta, mis pelotas y me fui con él para aprender, para disfrutar, para divertirme y de paso hacer ejercicio que ya necesitaba, vaya que me dejaba exhausta pero feliz, efectivamente un amante es la solución a la terrible depresión, claro tiempo después lo deje y lo extraño, pero han llegado nuevos que espero sean mejores.

Así que a buscarse un amante y recuerden “Si la vida te da la espalda, agarrale una nalga”

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